Animar a leer es otra cosa

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Cada vez que voy a una reunión de padres del colegio de mis hijas el mismo rollo: "para que desarrollen hábitos lectores tienen que leer todos los días por lo menos 10 minutos" (o 15, o 20, según van creciendo crecen también los minutos). Me subleva. Antes intentaba aportar mi opinión (no se si experta, pero sí con fundamento, incluido un master en Promoción de la lectura) pero ya lo he dejado por imposible, no hay manera de que los profesores se atrevan a decir que obligar a leer es lo mejor que podemos hacer para que nuestros hijos... odien la lectura.

Y mira que hay cosas que se pueden hacer si de lo que se trata es de mejorar las destrezas lectoras: llevar la lista de la compra, jugar a leer anuncios por la calle, escribirnos notitas... pero no, tiene que ser tomar un libro que le guste al niño y hacerle leer. Eso cuando además no piden una ficha, un resumen, un trabajo... ¡Que la literatura es otra cosa!

Es muy fácil: dile a un adulto que cuando se acabe la novela tiene que hacer una ficha. Como mínimo te mira raro. A mí como me insistan dejo el tocho.

Mi hija mayor es una gran lectora. Aprendió a hablar muy pronto y la lectura y la escritura nunca fueron problema para ella. Desde muy pequeña lee muy bien y con entonación. Leer es una de sus pasiones y muy a menudo hay que decirle "¡Deja ya el libro!".

Mi hija pequeña es completamente distinta. Es de las pequeñas de su clase y eso siempre se ha notado, pero no siempre los profesores lo han tenido en cuenta. A finales de curso de primero de Primaria todavía silabea un tanto. Si los deberes de lengua incluyen un texto para comprensión lectora, se desanima. Y entonces ni lectura ni deberes. Pero la profe insiste en que es obligatorio leer 15 minutos al día ¡o más!

Pues no. Su madre que soy yo ha optado por no torturar a la niña con la lectura. La lectura en casa es un placer y si eso implica que le lea cuento que trae los viernes como lectura obligatoria (¡con ficha!) pues se lo leo. Y también le leo si hace falta los textos largos de los deberes (o se los releo después de leerlos ella). Y, por supuesto, el cuento de por la noche. Que eso implica que va un poco por detrás de la media de su clase, pues bueno: ya llegará. Por desgracia, otros van peor y no tienen apoyo ni en casa (porque hay circunstancias muy duras) ni en el cole con tanto recorte.

Hay tiempo para el desarrollo de las destrezas lectoras (peste de leyes educativas, con sus prisas, con lo eficiente que sería respetar los ritmos). Pero si perdemos el tren del amor por la lectura, si conseguimos que a los 6 años ya no tengan ganas de leer luego es mucho más difícil. Porque hay que tener claro que leer es en realidad una actividad muy compleja, difícil y que para los peques, mal llevada, puede producir muchos sinsabores. Pero tratada con mimo es apasionante.

Lector, lectora ¿tienes alguna opinión, estrategia... que te apetezca compartir?


5 comentarios:

  • Sergio Gallardo | 31 de mayo de 2013, 18:38

    Nika cuanto más leo el blog más me gusta.
    No tengo hijos y desde que tengo uso de razón siempre me ha apasionado la lectura, soy un lector voraz. Leo todo lo que cae en mis manos.
    Así que en realidad no puedo opinar desde la experiencia pero, si desde la lógica. Basta con que nos obliguen a hacer algo para que se nos vuelve tedioso y un incordio.
    Como todo hábito debe ser adquirido poco a poco, con práctica y constancia.
    Igual que tus padres te ayudan a hacer los deberes, porqué no ayudar a leer. En mi casa el hábito de la lectura siempre ha estado presente así que paso a mi hermano y a mí como algo natural. En mi casa todos leían.
    Un libro te transporta a mundos inexplorados, te convierte en detective, ladrón, médico, abogado. Te hace sentir amor, pena, tristeza, te acelera el pulso, te provoca, te incita, te hace llorar....
    Un saludo
    Sergio

  • Anónimo | 1 de junio de 2013, 10:21

    Gran reflexión, Nika!

    Erica cuenta y canta todo: ha salido muy narrativa. El cuento por la noche, pero también el cuento de que "Clara no quería ir al colegio" y variaciones (no quería bañarse, no quería...) (Clara es su alterego y la ayuda a ver su realidad con perspectiva). Le hace ilusión compartir con su clase sus libros favoritos, ir a la biblioteca, que le regalen un cuento... hace la lista de la compra, notitas para sus amigas (ahora, para ella "te qiero mucho" no puede tener "u", menuda tontería)... Lee silabeando, con gran disfrute, cuando a ella le apetece descubrir qué pone (lo que tú dices, los carteles de las calles y de los botes de garbanzos, retazos de cuentos...) pero nunca la obligamos.

    El cole, ay el cole! hay cosas que me duelen (mucho): uniformes, filas, horarios, premios y castigos, inactividad obligatoria..; pero también tiene cosas positivas: amigos, descubrimiento, autonomía... ; y cosas mejorables: voy a regalarle un libro de educación emocional a la profe para que se lo lea este verano: ¿alguna sugerencia?.

    Besos pa' la family!!!

    Laura

  • nikacanika | 3 de junio de 2013, 10:30

    Mil gracias por compartir, que se que los dos no andáis sobrados de tiempo!!
    Sergio, yo también fui lectora voraz, de las que leen a escondidas bajo las mantas por la noche con la linterna. Incluso la caja de los cereales o los ingredientes de la margarina. Creo que a mucha gente, cuando tiene un niño delante se le olvida que leer (literatura, al menos) es una afición, algo que se hace por gusto. Cuando escucho "hay que inculcar el amor por la lectura" me echo a temblar. "Inculcar" es que me suena fatal, y si no mira lo que dice la RAE:
    1. tr. Apretar con fuerza algo contra otra cosa. U. t. c. prnl.
    2. tr. Repetir con empeño muchas veces algo a alguien.
    3. tr. Infundir con ahínco en el ánimo de alguien una idea, un concepto, etc.
    4. tr. Impr. Juntar demasiado unas letras con otras.
    5. prnl. p. us. Afirmarse, obstinarse en lo que se siente o prefiere.

    Nos vemos

    Laura, a mí también me duele el cole (y eso que yo soy ácrata y paso del uniforme, que para eso es público, pero ¿te puedes creer que la susodicha me lo está suplicando?). Me preocupa que todo dependa de la suerte, del profe o la profe que te toque. Y algunos profes (vamos a dejarlo en algunos) tienen cierta tendencia a, digamos, no valorar a los padres como iguales. Otra escuela es posible... o lo sería con ciertas condiciones.

    Besos pa tu family también

  • Anónimo | 18 de junio de 2013, 8:58

    Ay!! qué alegría!! la primera vez que me enseñan otro camino para intentar animar a mi hija a leer!! gracias, gracias ... Ya tienes nueva seguidora en twiter y en tu blog, muy interesante y sincero ...

  • nikacanika | 19 de junio de 2013, 11:55

    Gracias Anónimo número 2, je je, me alegro de que te guste y si te anima un poco, genial. Comentarios como el tuyo me alegran el día y dan sentido a lo que escribo.

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