Gus necesita una mascota para El Gran Concurso de Mascotas. ¿Será Supermosca la adecuada o pensarán que es una cacota?

Pequeño libro escrito e ilustrado por Tedd Arnold publicado por Beascoa, forma parte de una serie perfecta para los pequeños lectores que comienzan a ser autónomos (Supermosca en el cole, Vuela Supermosca, vuela, Bravo Supermosca...).

El formato elegido es muy manejable para niños de a partir de 5 años. Cuenta con muy poco texto, muy sencillo y puede ser leído por nuestros primeros lectores sin cansanse, resultando muy motivador. Las ilustraciones son muy divertidas, amplían el texto y perfectas para su comprensión (podríamos decir que es un mini-álbum ilustrado).

Aquí os dejo el audio en mp3, cuando podáis verlo en directo comprenderéis lo mucho que aportan las ilustraciones. Recomiendo mucho, mucho toda la serie.


El viernes 16 de agosto tuve el placer de contar cuentos en la pequeña biblioteca de Nueva de Llanes, en Asturias (y sí, la playa de la foto está a dos kms). Para mí fue una sesión muy especial (y no sólo porque tuviera entre el público a gran parte de mi familia robando protagonismo en varios sentidos).


La sesión elegida fue "Bichos y demás parientes", mi sesión de cuentos de animales. Es mi sesión "todoterreno", pensada especialmente para adaptarse a cualquier público infantil: pequeñitos, más mayores, movidos, tranquilos... Se puede hacer más larga, más corta, más intensa o más suave según haga falta. Y es todoterreno porque la única condición para que un cuento pueda entrar en ella es que aparezca algún animal. Fácil ¿eh? así, según veo al público, según avanza la contada, puedo cambiar.


En esta ocasión cayeron finalmente "El pez arcoiris" (puedes escucharlo leído aquí), "La bruja Brunilda" (aquí el post con el audio del cuento leído) y "La ovejita que vino a cenar" (en este post). Y de postre, mi libro comodín: "Erase una vez" (os lo presento otro día... es genial). No me atreví con "En busca del beso" porque, como ya conté en su momento, la versión que cuento es la de mi hermano Miguelo, que ha customizado el cuento para que aparezcan varios miembros de la familia... todos entre el público (qué cosas; algún día escribiré sobre ese momento en la trayectoria del narrador en el que deja de darte vergüenza que te vea la familia).

La sesión comenzó puntual... desbaratando así mis previsiones de que viernes de agosto a las 7 de la tarde de un día de playa probablemente a la hora iba a estar la narradora y su clá personal. Pero no. Todos puntuales como clavos. Unos 20 niños y sus familias (no está mal para ser día de playa y de fiesta grande en Llanes, chorripicientos gaiteros recorriendo las calles).

Fue una contada de esas... trabajosas (de esas que sientes como que vas atravesando un viento muy fuerte, y tu luchas contra el viento, y te cansas, y...). El espacio, una sala vacía que la Casa de Cultura utiliza para diferentes eventos, ofrece unas condiciones, como diría yo... algo dificilillas. 

La sala, como podéis ver en la foto, no es que arrope estéticamente al narrador. Además está situada encima de la cafetería del centro y los ruidos son una tortura: moler el café, encender la cafetera, llamar a voces para que te atiendan... Y hace un calor...

Además, la familia es un arma de doble filo: están de tu parte, pero se toman unas confianzas... Te toman el pelo, salen al escenario a sacar fotos del público, se enfurruñan cuando no les haces caso... Vamos, que si uno es capaz de contar con un público que incluye abuelos, tíos, primos e incluso hijos propios, es que es un profesional.

De modo que entre el ruido y el calor el pobre público lo tenía algo difícil... ¡Pero funcionó! De allí no se movió nadie (bueeeeno, vale, un par de bebés) hasta que conté los cuatro cuentos previstos. Bueno, como suelo explicar al principio de las contadas, tres cuentos y algo de reserva: ese "algo" es un cuento si la cosa fluye o un juego si les veo cansados (tirar cohetes, comernos una sandía... esas cosillas de animación).

Y para terminar, una mención especial a Estrella, la bibliotecaria de Nueva, una gran persona y una profesional como la copa de un pino capaz de llevar ella sola (¡con muy pocos recursos!) toda la gestión cultural del municipio (incluido el día a día de la biblioteca) sin perder su enorme sonrisa y su espectacular buen humor. Son los profesionales como ella los que están sacando adelante el país, sí señor.

Moraleja: el año que viene vuelvo, que me lo pasé pipa. Luego es muy gracioso encontrarte a los niños por el pueblo. ¡Qué majos son!!
"Adivina cuánto te quiero" es uno de los grandes clásicos de la Literatura infantil y juvenil, un álbum escrito por Sam McBratney e ilustrado tiernamente por Anita Jeram que nos muestra el inmenso amor de la pequeña liebre color avellana por la liebre grande superado tan solo... por el amor de la gran liebre color avellana por la pequeña (como madre, no puedo evitar emocionarme con el final de este cuento).

Este libro es uno de los imprescindibles, reeditado año tras año y se convierte en uno de los favoritos de los peques. Se puede encontrar en muchos formatos: libro de tela, calendario, para el baño, con peluches, desplegable, puzzle... Y, por supuesto, Kókinos es una de las grandes editoriales LIJ de hoy en día.

Un cuento perfecto para leer antes de ir a la cama a nuestros peques de 3 a 6 años.

Para saber más sobre los autores, dejo aquí la web de Anita Jeram y una entrevista con Sam McBratney en el sitio Reading Rockets (muy recomendable). Ambas en inglés, lo siento.

Había grabado una lectura de este gran clásico pero buceando por estos mares he encontrado algo mucho mejor: un vídeo estupendo. Así que ahí va:

Adivina cuánto te quiero from LuisA on Vimeo.

¿Tienes un cumpleaños, una visita a un amigo con hijos al que hace tiempo que no ves, un "porque hoy es hoy" cualquiera y quieres regalar un libro a un niño o una niña, o vas a pasar por la biblioteca sin el peque destinatario y no sabes cómo elegir?

Aquí va un truco que funciona especialmente con lectores autónomos de entre 8 y 12 años: elige un libro en el que el protagonista tenga entre uno y dos años más que el niño o la niña en cuestión. Y viceversa: si abres un libro y no sabes para que edad está destinado, mira la edad de la niña o el niño protagonista y resta (muchas editoriales lo suelen marcar, aunque otras parece que han descubierto que si no lo ponen amplían el espectro de posibles lectores y, por ende, compradores).

¿El protagonista no dice su eda? ¡Aaaah!

Acertar con la edad es uno de los pasos, ya iremos dando más.

Como cada noche, la oscuridad envuelve el estanque. Y, como cada noche, Jerónimo tiene miedo. 

Porque la noche tiene sus propios ruidos (scric, scrac, bibib, blub) pero a veces hace falta tan sólo un empujoncito para aprender a mirar más allá. Un álbum ya clásico escrito e ilustrado por Kitty Crowther y editado por Corimbo.

Kitty Crowther es una escritora e ilustradora belga que ha sido galardonada en 2010 con el Astrid Lindgren Memorial Award, otorgado anualmente por el gobierno de Suecia a un autor de literatura infantil y juvenil, a un ilustrador o a un promotor de la lectura, de cualquier país del mundo (este 2013 lo ha ganado la argentina Isol).

Un álbum sobre uno de los miedos infantiles más arraigados: el miedo a la oscuridad (ese miedo que creo que todos hemos tenido de niños y que de mayores creemos que ya se nos ha pasado... hasta que nos encontramos a oscuras en un lugar desconocido o un situación extraña, o si no prueba a pasar una noche en un bosque una noche sin luna ni estrellas).

Aunque leído es un cuento muy entretenido y que da pie a mucha conversación padre-hijo, cuando de verdad puede lucir este cuento es narrado (con o sin el libro), ya que puede dar mucho juego: podemos crear una sensación de inquietud creciente con nuestra voz, podemos hacer un guiño a los padres con ese pequeño empeñado en no separarse de nosotros (esa despedida que no se acaba, esos innumerables paseos nocturnos, ese no poder dormir porque alguien te da patadas o te ha puesto sus pies en la cabeza -y lo dice una defensora del colecho). Podemos también vindicar al pequeño haciendo que papá rana pase susto cuando escucha los ruidos y tenga que plantearse ser valiente...

Está recomendado para de 3 a 6 años, pero desde mi punto de vista se puede narrar a niños y niñas más mayores también (ummm, quizá hasta 10 años, remarcando los aspectos de miedo y humorísticos).

Mañana viernes a las siete de la tarde estaré contando "Bichos y demás parientes" en la pequeña biblioteca de Nueva de Llanes (Asturias).

Si estás por la zona y andas harto de gaitas, deja a San Roque para los turistas y pásate con tus peques. Recomendado entre cuatro y ocho años, pero todo el mundo es bienvenido.

El capitán Calabrote había sido el más terrible de los piratas. Pero ahora estaba retirado en una isla desierta y ocupaba sus días recordando viejas aventuras y escondiendo su tesoro. Hasta que un día un segundo viejo pirata elige su isla para retirarse...

Otro preciosos álbum de la siempre eficaz editorial Kalandraka, escrito por Alberto Sebastián e ilustrado por Carles Arbat.

Alberto Sebastián es maestro, titiritero y cuentacuentos, y puedes conocerlo mejor en su web

Carles Arbat nos ofrece en este título unas ilustraciones coloristas y desde mi punto de vista un tanto oníricas. Los viejos piratas se nos muestran entrañables y amables. Aquí la web personal del ilustrador.

Este título nos permite trabajar en casa o en el aula valores como la amistad, emociones (pérdida), el paso del tiempo...

Dejo también el enlace a la ficha del álbum publicada por la editorial. Y, finalmente, el cuento leído en formato mp3:

Se puede adquirir por ejemplo en Casa del Libro.